Domingo XI del Tiempo Ordinario - Ciclo A (14 de junio de 2026)

"La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos" 

En el Evangelio, Jesús se compadece de la gente porque está extenuada y abandonada, “como ovejas que no tienen pastor”. Jesús también se compadece de la gente de hoy, que sueña tener de todo y gozar de la llamada sociedad del bienestar y que se aferra a lo que considera sus seguridades para hoy y para el futuro. 

Pero Jesús ve mucho más hondo y descubre que andamos extenuados y abandonados, como antaño, a pesar de estamos idolatrando los avances técnicos, que creemos que nos van a solucionar todas nuestras necesidades. Tras las apariencias, hay mucha aflicción, mucha extenuación, mucho abandono. Jesús ante la realidad de tanta miseria humana, dijo y nos dice hoy: «La mies es abundante, los trabajadores pocos, rueguen al Señor de la mies, que envíe trabajadores». Hay muchas personas hambrientas de la Palabra de Dios y faltan trabajadores. 

¿Quiénes son los trabajadores? Lo somos todos los cristianos, cada uno desde su puesto. Todos estamos llamados a tender una mano a nuestro hermano, a nuestro prójimo. No se trata de dar, sino de darse. Damos a veces de lo que nos sobra, pero el darse implica toda la persona y pide donación, servicio, solidaridad, fraternidad y sobre todo caridad desde el amor cristiano.

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