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Mostrando entradas de marzo, 2026

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

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“ Entró… vio y creyó ”  El texto de Juan 20,1-9, que todos los años se proclama en este día de la Pascua, nos propone acompañar a María Magdalena al sepulcro, que es todo un símbolo de la muerte y de su silencio humano; nos insinúa el asombro y la perplejidad de que el Señor no está en el sepulcro; no puede estar allí quien ha entregado la vida para siempre. En el sepulcro no hay vida, y Él se había presentado como la resurrección y la vida (Jn 11,25). María Magdalena descubre la resurrección, pero no la puede interpretar todavía. En Juan esto es caprichoso, por el simbolismo de ofrecer una primacía al *discípulo amado+ y a Pedro. Pero no olvidemos que ella recibirá en el mismo texto de Jn 20,11ss una misión extraordinaria, aunque pasando por un proceso de no “ver” ya a Jesús resucitado como el Jesús que había conocido, sino “reconociéndolo” de otra manera más íntima y personal. Pero esta mujer, desde luego, es testigo de la resurrección. La figura simbólica y fascinante del discíp...

Jueves Santo de la Cena del Señor

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"Los amó hasta el extremo" Con la misa de la Cena del Señor, comenzamos la celebración del Triduo pascual de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Como expresa la oración colecta de hoy, para que, del banquete eucarístico confiado por el Señor a su Iglesia, “brote para nosotros la plenitud del amor y de la vida”. Nos disponemos por tanto a iniciar los misterios de nuestra redención. Comenzamos en el cenáculo, donde por primera vez Jesús parte el pan, signo de su cuerpo, que nos lo ofrece como alimento de vida eterna. El lugar en el que nos da a beber la copa de vino, con la que sella la Nueva Alianza, sacramento de su sangre que derramará en la cruz para el perdón de nuestros pecados. Escucharemos de sus labios que nos ha amado hasta el extremo de entregar su vida por nosotros. Con el lavatorio de los pies, nos dará ejemplo para que, cuantos creemos en Él, lo sigamos generosamente sirviendo a los demás. Animados por el amor y fortalecidos por el alimen...

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (29 de marzo de 2026)

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¡Bendito el que viene en nombre del Señor!  Cuando Jesús se dirige triunfalmente a Jerusalén, la gente lo aclama con las mismas aclamaciones con las que solía acoger a los peregrinos que llegaban a sus puertas: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Decían más de lo que sabían. Jesús era en verdad el enviado por Dios. Con este grito se acogía al peregrino por excelencia, a Jesús el Mesías. El no venía a buscar la santidad a su ciudad, sino que le ofrecía el verdadero camino para la santidad. “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Esta aclamación, dirigida a Jesús, distingue a los cristianos de todos los demás creyentes. En todas las religiones hay un atisbo del Absoluto. Pero reconocer a Jesús como el enviado de Dios, el Hijo de Dios, el Salvador es la clave y fundamento de la fe cristiana. “Bendito el que viene en nombre del Señor”. El cristiano ha recibido la luz de la fe para reconocer en cada persona que encuentra en el camino, a alguien que viene a él, en nombre de D...

Viernes Santo de la Pasión del Señor

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 "Aquí lo tienes" Si queremos encontrar algo de luz que ilumine nuestras preguntas hay que apostar por un tipo de escucha especial: prestar oídos, con los oídos del corazón, a lo que Dios trasmite: …he aquí al hombre; es la respuesta que Dios ofrece en palabras de Pilato; no es la respuesta que yo quiero escuchar, porque es una palabra profética, es la respuesta de Dios que algo quiere de cada uno de nosotros. Puede ser muy crudo escuchar que Dios no ha venido a eliminar el dolor humano ni a presentarnos un piadoso tratado sobre el sufrimiento. Dios no ha dado explicaciones, ni las dará. Pero Dios hace algo mucho más importante. Y eso que Dios hace es muy propio de un padre que ama sin límite; es algo locamente divino pues viene a compartir y a participar de nuestra condición con un claro deseo: tomar sobre sí nuestro sufrimiento. Esta es la Cruz y su sentido; una señal, un signo, un sacramento del sufrimiento de la humanidad. Y a Dios se le desgarra el corazón; y esto es así...

Solemnidad de la Anunciación del Señor

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Hágase en mi según tu palabra Lucas es un artista en el arte descriptivo de lo que pudo ser aquel encuentro silencioso entre Dios y una muchacha orante, confiada. ¡Qué bien hilvana textos, qué bello tejido nos muestra en aquella anunciación llena de recato, encanto y silencio interior! Fra Angelico ha contribuido tanto o más que Lucas a ayudarnos a imaginar aquel encuentro entre María y el ángel Gabriel, que significa en hebreo “Dios es mi fortaleza”. La sorpresa de María tuvo que ser enorme. ¡Como para no sorprenderse; ella es sincera: no ha conocido varón! Pero Dios actúa más allá de nuestras ignorancias, dudas y sorpresas. Sorprenderse, asombrarse, es comenzar a entender, decía Ortega y Gasset. Y María comenzó a entender… y quizá comprendió que desde ese momento, “la cosa, que empezó en Galiliea”, no iba a ser fácil para ella. Gusto de citar a M. Legaut cuando dice en una de sus meditaciones: Lo esencial no se enseña. Se revela a cada uno en lo íntimo, como una anunciación que la es...

Domingo V de Cuaresma - Ciclo A (22 de marzo de 2026)

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 Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.  Ante los sufrimientos que hay en el mundo podemos preguntarnos por qué sufrimos. Sufrimos porque luchamos para conseguir algo que valga la pena y eso lleva consigo muchos sacrificios. Por eso, se dice que lo que vale mucho, mucho cuesta. Otras veces son nuestros errores, nuestros vicios y pecados los que, a la corta o a la larga, nos hacen sufrir a nosotros o a los demás. Y así, por ejemplo, ¡cuánto sufrimiento puede causar el tabaco, y no digamos el alcohol y otras drogas! ¡Cuánto sufrimiento puede causar la injusticia, la opresión, el desprecio, la calumnia, la murmuración…! Pero lo que más nos hace sufrir es la enfermedad incurable y la muerte.  Ante la muerte podemos preguntamos ¿por qué Dios, siendo tan poderoso y bueno, no la impide? Esta pregunta es parecida a la que se hicieron los judíos cuando Jesús se hallaba ante la tumba de su amigo Lázaro. Se preguntaban: ¿Y uno que le ha abie...

Esquema de cantos - Solemnidad de San José

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 "José, un hombre justo y de profunda fe" La figura de José emerge como la de un creyente auténtico, arraigado en la tradición de su pueblo y, al mismo tiempo, abierto con radical confianza a la novedad de Dios. Su identidad como descendiente de David y de Abraham no es un simple dato genealógico, sino una clave para comprender el lugar que ocupa en la historia de la salvación: en él confluyen la promesa mesiánica y la fe que sabe sostenerse incluso cuando todo parece contradecirla. El episodio que la tradición conoce como la Anunciación de José revela un itinerario interior marcado por la incertidumbre y la escucha. En medio de su desconcierto, Dios le habla en sueños, como tantas veces en la historia bíblica, y transforma su inquietud en paz. José no recibe una explicación detallada, sino una invitación a confiar: el niño que nacerá es obra del Espíritu y será salvación para todos. Ante ello, su respuesta no es discursiva ni espectacular; es una decisión concreta de permane...

Domingo IV de Cuaresma - Ciclo A (15 de marzo de 2026)

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 Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.  ¡Qué importante es la luz! Gracias a la luz, cada mañana, al despertar, podemos ver las plantas, las flores, los rostros de los seres queridos y todo lo que nos rodea. El Evangelio de hoy nos habla de un ciego de nacimiento que gracias a Jesús pudo ver la luz, el color, la maravilla del paisaje y la presencia de cosas de las que antes no tenía ni idea. Hay muchas clases de ciegos. Sobre ellos nos llama la atención la palabra de Dios.  Son ciegos los que se dejan llevar por las apariencias. Las apariencias engañan. Es en el corazón donde se fabrican las buenas o malas acciones. Dios se fija en el corazón, porque el corazón es lo que importa. Son ciegos los que no se fían de la palabra de Dios.  Son ciegos los que se creen superiores a los demás. No pueden aceptar la verdad que viene de los labios de los que marginamos. Les ciega el orgullo, el egoísmo y la soberbia.  Son ciegos los que no quieren ver. Hay un dicho que ...

Domingo III de Cuaresma - Ciclo A (8 de marzo de 2026)

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El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed.  En los tiempos modernos hay muchos adelantos y el nivel de vida ha mejorado muchísimo. Sin embargo, no somos felices a pesar de tanto adelanto y de tanto consumismo. La felicidad es el agua viva de la que nos habla el Evangelio de hoy. La verdad es que todas las personas tenemos sed de felicidad, y se puede ver en los ojos de todo ser humano. La podemos ver en los ojos de las personas de todas las razas, en las miradas de los niños, de los jóvenes, de los ancianos, de la mujer enamorada, de las madres... La felicidad la buscan todas las personas sean de la condición que sean. Por conseguir felicidad se cometen todos los crímenes, se pelea en todas las guerras. Por conseguir felicidad se aman y se odian todos los seres humanos.  Todo lo que hacemos, aunque sea pecando, es en busca de la felicidad. Pero cuando pecamos, buscamos la felicidad donde no está. ¿Dónde encontrar la felicidad? Sólo la encontraremos en Dios. El c...