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Domingo XVIII del Tiempo Ordinario - Ciclo A (02 de agosto del 2026)

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  Poner lo poco en las manos de Jesús El Evangelio de hoy nos muestra el corazón compasivo de Jesús. Al ver a la multitud, no permanece indiferente ante sus necesidades, sino que se acerca, sana a los enfermos y se preocupa también por el hambre de quienes lo siguen. Dios conoce nuestras necesidades y nunca deja de cuidar a quienes confían en Él. Ante la falta de alimento, los discípulos solo ven la escasez: cinco panes y dos pescados parecen insuficientes para tanta gente. Sin embargo, Jesús les dice: «Denles de comer ustedes mismos». Con estas palabras les enseña que, cuando ponemos en sus manos lo poco que tenemos, Él puede convertirlo en una abundancia inesperada. Muchas veces también nosotros sentimos que nuestras fuerzas, nuestros talentos o nuestro tiempo son insuficientes para responder a las necesidades de quienes nos rodean . Pero el Señor no nos pide hacer lo imposible; nos pide ofrecer con generosidad lo que somos y lo que tenemos. Él se encargará de multiplicar esos pe...

Domingo XVII del Tiempo Ordinario - Ciclo A (26 de julio del 2026)

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Descubrir el verdadero tesoro El Evangelio de hoy nos invita a preguntarnos qué es lo más valioso en nuestra vida. Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido y con una perla de gran valor. Quien los encuentra es capaz de dejarlo todo con alegría, porque ha descubierto algo infinitamente más grande que cualquier riqueza o seguridad humana. Así ocurre cuando una persona se encuentra verdaderamente con Cristo: comprende que nada puede compararse con el don de su amor. Sin embargo, este tesoro no se impone. Es necesario buscarlo con un corazón abierto y estar dispuesto a renunciar a todo aquello que nos aleja de Dios. Muchas veces nos aferramos a cosas pasajeras, mientras el Señor nos ofrece una felicidad que permanece para siempre. La verdadera alegría nace cuando hacemos de Cristo el centro de nuestra vida. La parábola de la red nos recuerda, además, que llegará el momento en que Dios manifestará plenamente su justicia. No es un llamado al miedo, sino a vivir cada día c...

Domingo XVI del Tiempo Ordinario - Ciclo A (19 de julio del 2026)

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"Crecer como buen trigo en el campo del Señor" El Evangelio de hoy nos recuerda que el bien y el mal conviven en el mundo y, muchas veces, también en nuestro propio corazón. A través de la parábola del trigo y la cizaña, Jesús nos enseña que Dios actúa con paciencia. Él no se apresura a juzgar, sino que concede tiempo para la conversión, esperando que cada persona pueda acoger su gracia y dar frutos de santidad. Las parábolas del grano de mostaza y de la levadura completan este mensaje. El Reino de Dios suele comenzar de manera humilde y casi imperceptible, pero posee una fuerza capaz de transformar la vida de las personas y renovar el mundo entero. Un pequeño acto de amor, una oración sincera o un gesto de perdón pueden convertirse en el inicio de una gran obra de Dios. Este Evangelio también nos invita a mirar nuestra propia vida antes que la de los demás. Es fácil señalar la "cizaña" en el prójimo, pero Jesús nos llama a preguntarnos si estamos permitiendo que en...

Domingo XV del Tiempo Ordinario - Ciclo A (12 de julio del 2026)

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  Preparar el corazón para que la Palabra dé fruto La parábola del sembrador nos invita a dirigir la mirada hacia nuestro propio corazón. La semilla es la Palabra de Dios, siempre viva y llena de fuerza, mientras que los distintos terrenos representan la forma en que cada uno la recibe. Dios no deja de sembrar; es Él quien sale constantemente a nuestro encuentro, ofreciéndonos una nueva oportunidad para crecer en la fe. Jesús nos muestra que muchas veces la Palabra no da fruto porque nuestro corazón está endurecido por la indiferencia, porque nuestra fe no echa raíces profundas o porque las preocupaciones y los afanes del mundo terminan ocupando el lugar de Dios. No basta con escuchar el Evangelio; es necesario acogerlo y dejar que transforme nuestra vida. La tierra buena es el corazón que escucha con humildad, persevera en medio de las dificultades y pone en práctica la Palabra. Entonces aparecen los frutos: una vida más llena de amor, de esperanza y de servicio a los demás. Hoy e...

Domingo XIV del Tiempo Ordinario - Ciclo A (05 de julio de 2026)

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"El descanso que nace de un corazón humilde" En medio de un mundo que valora el conocimiento, el poder y el éxito, Jesús nos sorprende con una enseñanza que parece ir en sentido contrario. Comienza elevando una acción de gracias al Padre porque los misterios del Reino no han sido revelados a quienes se creen sabios, sino a los sencillos de corazón. No se trata de despreciar la inteligencia, sino de recordar que Dios no se deja encontrar por la soberbia, sino por la humildad. Solo quien reconoce que necesita de Él puede abrirse verdaderamente a su presencia. Luego, Jesús nos revela la profunda comunión que existe entre Él y el Padre. Él es quien nos da a conocer el rostro de Dios. Muchas veces imaginamos a un Dios distante o severo, pero Cristo nos muestra a un Padre cercano, lleno de misericordia, que desea entrar en la vida de cada persona y caminar junto a ella. Finalmente, resuena una de las invitaciones más consoladoras de todo el Evangelio: «Vengan a mí todos los que est...

Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, Apóstoles

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 ¿Quien dice que soy yo? Con esta pregunta, Jesús no busca una respuesta teórica ni una definición aprendida de memoria. Lo que desea es una respuesta personal, una toma de posición que brote del corazón. También hoy encontramos muchas opiniones acerca de Jesús: algunas son equivocadas y distorsionan su verdadera identidad; otras contienen solo una parte de la verdad; y otras, en cambio, reflejan con fidelidad quién es realmente. Pedro ofrece una respuesta decisiva: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Sin embargo, lo más significativo no es únicamente lo que afirma, sino el origen de esa certeza. Jesús mismo le explica que ese conocimiento no procede de la inteligencia humana ni de un razonamiento personal, sino que ha sido revelado por el Padre. De aquí surge una enseñanza fundamental: la fe no nace simplemente del estudio, de la tradición familiar o de la costumbre cultural. La fe es, ante todo, un don de Dios que se revela al corazón humano. Podemos hablar mucho sobre Di...

Domingo XIII del Tiempo Ordinario - Ciclo A (28 de junio de 2026)

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 «Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí». Estas palabras no buscan disminuir el valor de los lazos familiares, sino recordarnos cuál debe ser el verdadero centro de nuestra vida. Jesús nos muestra que solo cuando Él ocupa el lugar principal en nuestro corazón podemos amar auténticamente a los demás, con libertad, generosidad y pureza. Vivir la fe cristiana, y de manera especial responder a la vocación sacerdotal, requiere esta valentía: poner a Cristo por encima de los propios proyectos, de los afectos humanos y de cualquier seguridad terrena. Al concluir este mes dedicado a reflexionar sobre las vocaciones, quisiera hacer una invitación clara a vivir la fe con radicalidad. Queridos jóvenes y queridos hermanos: el sacerdocio implica una entrega real y generosa, pero no es un camino de aislamiento ni de vacío. Por el contrario, es la experiencia de un corazón que, al pertenecer totalmente a Cristo, se ensancha para convertirse en padre y hermano de toda l...