Domingo XVIII del Tiempo Ordinario - Ciclo A (02 de agosto del 2026)

 Poner lo poco en las manos de Jesús

El Evangelio de hoy nos muestra el corazón compasivo de Jesús. Al ver a la multitud, no permanece indiferente ante sus necesidades, sino que se acerca, sana a los enfermos y se preocupa también por el hambre de quienes lo siguen. Dios conoce nuestras necesidades y nunca deja de cuidar a quienes confían en Él.

Ante la falta de alimento, los discípulos solo ven la escasez: cinco panes y dos pescados parecen insuficientes para tanta gente. Sin embargo, Jesús les dice: «Denles de comer ustedes mismos». Con estas palabras les enseña que, cuando ponemos en sus manos lo poco que tenemos, Él puede convertirlo en una abundancia inesperada.

Muchas veces también nosotros sentimos que nuestras fuerzas, nuestros talentos o nuestro tiempo son insuficientes para responder a las necesidades de quienes nos rodean
. Pero el Señor no nos pide hacer lo imposible; nos pide ofrecer con generosidad lo que somos y lo que tenemos. Él se encargará de multiplicar esos pequeños gestos de amor y de hacerlos fecundos.

La multiplicación de los panes también nos recuerda la Eucaristía, donde Cristo continúa alimentando a su pueblo con el Pan de Vida. Quien se acerca a Él con fe nunca queda con el corazón vacío, porque solo Jesús puede saciar el hambre más profunda del ser humano.

Pidámosle al Señor la gracia de confiar más en su providencia. Que nunca nos desanimemos por la pobreza de nuestros recursos, sino que aprendamos a poner toda nuestra vida en sus manos, seguros de que Él puede hacer mucho con lo poco que le ofrecemos.

Esquema de cantos

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