Domingo XVI del Tiempo Ordinario - Ciclo A (19 de julio del 2026)

"Crecer como buen trigo en el campo del Señor"

El Evangelio de hoy nos recuerda que el bien y el mal conviven en el mundo y, muchas veces, también en nuestro propio corazón. A través de la parábola del trigo y la cizaña, Jesús nos enseña que Dios actúa con paciencia. Él no se apresura a juzgar, sino que concede tiempo para la conversión, esperando que cada persona pueda acoger su gracia y dar frutos de santidad.

Las parábolas del grano de mostaza y de la levadura completan este mensaje. El Reino de Dios suele comenzar de manera humilde y casi imperceptible, pero posee una fuerza capaz de transformar la vida de las personas y renovar el mundo entero. Un pequeño acto de amor, una oración sincera o un gesto de perdón pueden convertirse en el inicio de una gran obra de Dios.

Este Evangelio también nos invita a mirar nuestra propia vida antes que la de los demás. Es fácil señalar la "cizaña" en el prójimo, pero Jesús nos llama a preguntarnos si estamos permitiendo que en nuestro corazón crezca el buen trigo de la fe, la esperanza y la caridad.

Pidamos al Señor que nos conceda un corazón paciente y perseverante, dispuesto a dejarse transformar por su gracia. Que cada día podamos crecer como buen trigo en su campo, para que, cuando llegue el tiempo de la cosecha, seamos encontrados fieles y podamos brillar con Él en el Reino del Padre. 


Esquema de cantos

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