Domingo de la Santisima Trinidad (31 de mayo de 2026)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Creemos en Dios Padre. Jesús nos enseña dos actitudes básicas para con Dios Padre. En primer lugar, una confianza total porque es bueno. Lo que más le importa es nuestro bien ahora y después de nuestra muerte. Confiemos en él sin miedos ni recelos. En segundo lugar Jesús nos enseña que debemos tener una docilidad incondicional en Él. Es de buen cristiano vivir atentos a la voluntad de Padre Dios, pues Él sólo quiere una vida más digna y feliz para todos las personas.
Creemos en Dios Hijo. ¿Qué es vivir con Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre? En primer lugar, seguir a Jesús es conocerlo, creerle, sintonizar con él, aprender a vivir siguiendo sus pasos. Mirar la vida como la miraba él. Tratar a las personas como él las trataba. Para un cristiano no hay otro modo de vivir más apasionante. En segundo lugar creer en Dios Hijo es colaborar en el proyecto de Dios que Jesús pone en marcha siguiendo la voluntad del Padre. No podemos permanecer pasivos. A los que lloran, Dios los quiere ver riendo, a los que tienen hambre Dios los quiere ver comiendo.Creemos en Dios Espíritu Santo. ¿Qué es vivir animados por el Espíritu Santo? Es vivir animados por el amor. Así se desprende de toda la trayectoria de Jesús. Lo esencial es vivirlo todo con amor y desde el amor. El amor es la fuerza que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. Es el amor el que nos salva de nuestros egoísmos y comodidades. El amor es desvivirnos, como lo hizo Jesús, buscando el bien para nuestros prójimos.
Por último, quien vive ungido por el Espíritu Santo se siente enviado de manera especial a anunciar a los pobres la Buena Noticia. Su vida tiene fuerza liberadora para los cautivos de sus pasiones. Pone luz en quienes viven ciegos por el egoísmo. Es un regalo para los marginados y excluidos porque siempre van sembrando fraternidad cristiana.

Comentarios
Publicar un comentario