Salmo 68: Escúchame, Señor, porque eres bueno.
Salmo Responsorial – Salmo 68, 8-10. 14 y 17. 33-35; R. 14c
D G A7 D
R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
D Bm
Por ti he sufrido oprobios
Bm A7
y la vergüenza cubre mi semblante.
A7
Extraño soy y advenedizo,
Em A7 D
aun para aquellos de mi propia sangre;
A7
pues me devora el celo de tu casa,
Em A7 D
el odio del que te odia, en mí recae.
A ti, Señor, elevo mi plegaria,
ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno
y en tu ternura vuelve a mí tus ojos.
ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno
y en tu ternura vuelve a mí tus ojos.
Se alegrarán al verlo los que sufren;
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra,
el mar y cuanto en él habita.
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra,
el mar y cuanto en él habita.
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