Gloria
El Misal lo señala como una plegaria de la asamblea, entonada por el celebrante, y no como una plegaria propia del celebrante. El Gloria lo canta, bien la asamblea de los fieles, bien el pueblo alternando con los cantores solos.
Como himno que es debería ser siempre cantado. Los himnos no se recitan, aunque a veces no haya otra posibilidad. El canto del Gloria debe ser realizado por toda la asamblea todo seguido, de forma directa, aunque también es posible hacerlo de forma alternada entre el coro y la asamblea. Sin embargo, aunque es posible la alternancia, el canto del Gloria debería distinguirse del resto de cantos como el Canto de entrada o el Ofertorio o el Canto de comunión. Es importante salvar en cualquier caso su forma musical y literaria de himno. Aunque es un canto apropiado para el conjunto del Año litúrgico, es el himno de alabanza propio para ser cantado en los tiempos de Pascua y Navidad, omitiéndose en Adviento y Cuaresma.
Forma parte del Ordinario por lo que el texto no varía. Si se canta hay que cantar el texto del Gloria. No tiene sentido litúrgico utilizar un canto de fondo sobre el que se recita el texto del Gloria. Existen numerosas musicalizaciones del canto del Gloria, desde las más tradicionales, como la gregoriana de la Missa de Angelis [escuchar], o la versión de Alrededor de tu mesa de Francisco Palazón [escuchar] a otras más rítmicas como la de la Comunidad Jésed [escuchar].
Se canta o se recita de pie. La postura, la actitud corporal de alabanza, es la posición de pie frente al altar.
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