Pasión

En la liturgia actual, el Triduo Pascual empieza en la tarde del Jueves Santo con la Misa de la Cena del Señor (in Coena Domini) y se une al primer día del Triduo que es, en sí, el Viernes Santo de la Pasión del Señor. El segundo día es el Sábado Santo de la sepultura del Señor, un día de silencio, ayuno y espera. La Iglesia se detiene ante el Sepulcro del Señor crucificado y espera su Resurrección. Con la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo, comienza el tercer día del Triduo Pascual, el Domingo de la Resurrección del Señor.

El canto en la Semana Santa y Triduo Pascual

La Congregación para el Culto Divino publicó en 1988 el documento La preparación y celebración de las fiestas pascuales con la intención de «recordar algunos aspectos doctrinales y pastorales… en orden a mejorar la celebración de los misterios de la redención y favorecer la participación más fructuosa de los fieles a las mismas.» (PFP 5). El número 42 está enteramente dedicado al canto del pueblo, de los ministros y del sacerdote celebrante con abundantes sugerencias para el canto:

«Tiene una importancia especial en las celebraciones de la Semana Santa y, especialmente durante el Triduo Pascual, el canto del pueblo, de los ministros y del sacerdote celebrante, porque es concorde a la solemnidad de dichos días y también porque los textos adquieren toda su fuerza precisamente cuando son cantados.

Se invita a las Conferencias de Obispos, en el caso en que no lo hubiesen ya hecho, que tomen las medidas necesarias para dotar de melodías adecuadas a los textos y aclamaciones que, por su misma naturaleza, reclaman ser cantados. Dichos textos son:

  1. la oración universal del Viernes Santo de la Pasión del Señor; la invitación del diácono, si la hace, o la aclamación del pueblo;
  2. los cantos durante la ostensión y adoración a la Cruz;
  3. las aclamaciones durante la procesión con el cirio pascual y las del pregón pascual, el «Aleluya» responsorial, las letanías de los santos y la aclamación que sigue a la bendición del agua.

No se omitan con facilidad los textos litúrgicos de los cantos para la participación del pueblo; procúrese que las traducciones de los mismos sean provistas de melodías adecuadas. Si dichos textos no están todavía disponibles para ser cantados, provisionalmente escójanse textos semejantes. Prepárese un repertorio propio para estas celebraciones, a ser utilizado únicamente en las mismas. Propónganse especialmente:

  1. los cantos para la bendición y procesión de ramos, y para la entrada en la iglesia;
  2. los cantos para la procesión con los santos óleos;
  3. los cantos para la procesión de preparación de las ofrendas en la Misa «en la Cena del Señor», y el himno para la procesión del traslado del Santísimo Sacramento a la capilla de la reserva;
  4. las respuestas de los salmos responsoriales de la Vigilia pascual y los cantos que acompañan la aspersión del agua.

Prepárense también melodías adecuadas que faciliten el canto de los textos de la Pasión, del Pregón Pascual y de la bendición del agua bautismal.

Lista de canciones:

  • Aleluya, toda la tierra​
  • El cantar de magdalena 
  • El Señor nos ha amado
  • Nueva creación (Cesareo Gabaráin)
  • Peregrinos de Emaús​
  • Yo le resucitaré ​(Suzanne Toolan)

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