Domingo I de Cuaresma - Ciclo A (22 de febrero del 2026)
Y después de ayunar cuarenta días sintió hambre.
El pueblo judío en el Antiguo Testamento necesitó cuarenta años para atravesar el desierto, donde superó muchas pruebas y tentaciones, lo que le sirvió para crecer como Pueblo de Dios e irse preparando para entrar en la Tierra Prometida. Jesús pasó cuarenta días en el desierto ayunando y orando para comenzar su vida pública predicando el Reino de Dios. También nosotros tenemos esta cuaresma, cuarenta días, para volver a examinarnos ante Padre Dios si queremos ser y si somos el tipo de cristianos que Dios quiere que seamos y llegar convertidos a la Pascua de Resurrección.
Jesús sintió hambre y el tentador le anima a que haga un milagro convirtiendo las piedras en pan. Pero Jesús rechaza la tentación y le contesta: no sólo de pan vive el hombre. Está claro que necesitamos tener cosas; pero eso no basta. Podemos tener el estómago satisfecho y llena la cartera, y sin embargo tener el corazón hambriento y vacío. Los deseos de nuestro corazón no se satisfacen con propiedades y cuentas en el banco.
![]() |
La Palabra de Dios busca nuestro bien, no sólo para el otro mundo sino también para este. En este mundo, ni sufriríamos tanto ni
haríamos sufrir tanto a los demás, si la escucháramos y la cumpliéramos.
Esquema de cantos
Entrada
Salmo 50: Misericordia, Señor, hemos pecado.
Ofertorio
- Te ofrecemos, Padre Eterno (anónimo)
- Acepta, Señor, el vino y el pan (Joaquín Madurga)
- Padre, recibe (Moisés A. Sáenz)
Comunión
- Señor, tu nos llamas (Joaquín Madurga)
- No solo de pan vive el hombre (Gabriel de J. Frausto)
- Dios es fiel (A. Taulé)
Salida

Comentarios
Publicar un comentario