Domingo VI del Tiempo ordinario. Ciclo A (15 de febrero de 2026)

“ No he venido a abolir, sino a dar plenitud. ”

El evangelio de hoy nos sitúa en el corazón del Sermón de la Montaña: las antítesis, donde Jesús no elimina la Ley, sino que la lleva a su plenitud. No se trata de cumplir normas de manera más estricta, sino de vivir una justicia más honda, nacida del corazón y orientada al amor.

Jesús va más allá del “no matarás” y nos enfrenta a la raíz de la violencia: la ira, el desprecio y la ruptura con el hermano. Amplía el “no cometerás adulterio” hasta purificar la mirada y el deseo, defendiendo la dignidad de la persona, especialmente de la mujer, frente a toda forma de instrumentalización. Cuestiona el divorcio cuando es expresión de la ley del más fuerte y denuncia toda ruptura del amor que humilla y degrada. Y finalmente, nos invita a una verdad tan transparente que no necesite juramentos: que nuestro “sí” sea sí y nuestro “no” sea no.

La justicia del Reino no consiste en legalismos ni en una moral de mínimos, sino en una radicalidad evangélica que transforma las relaciones humanas. Es una justicia más simple, más exigente y más liberadora, que supera el odio, la venganza y el desamor. Solo así la Ley y los Profetas alcanzan su verdadera plenitud: cuando vivimos como vivió Jesús, desde el amor, la gracia y la verdad.


Esquema de canciones

Entrada:

Salmo 118: Dichoso el que cumple la voluntad del Señor

Presentacion de dones:

Comunión:

Salida: 

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