Domingo II de Cuaresma - Ciclo A (1 de marzo de 2026)
Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo. Estamos bombardeados de palabras. Unos nos dicen una cosa, otros nos dicen otra. Unos defienden su verdad con uñas y dientes, otros los contario. ¿A quién creer? ¿A quién hacer caso? Padre Dios, cuando quiso darnos a entender cuánto nos quiere, nos presentó a Jesús diciendo: «Este es mi hijo, el Amado, mi predilecto... Escúchenlo». Es como si dijera: Jesús es mi Palabra. En efecto, Jesús es la Palabra de Dios. Hay quien dice y no hace. Jesús hace lo que dice. Jesús es la Palabra que vale la pena seguir. Mientras otras palabras tratan de vendernos algo, de conseguir nuestro voto, nuestro dinero, nuestro aplauso, nuestro reconocimiento...Jesús vino ofreciéndosenos gratuitamente para que tengamos Vida Eterna. Jesús, la Palabra de Dios, a veces nos desconcierta porque nos habla de que carguemos con nuestra cruz. Jesús nos habla de que carguemos con nuestra cruz, porque el que ama de verdad sufre por el ama...