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Mostrando entradas de febrero, 2026

Domingo II de Cuaresma - Ciclo A (1 de marzo de 2026)

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 Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo.  Estamos bombardeados de palabras. Unos nos dicen una cosa, otros nos dicen otra. Unos defienden su verdad con uñas y dientes, otros los contario. ¿A quién creer? ¿A quién hacer caso? Padre Dios, cuando quiso darnos a entender cuánto nos quiere, nos presentó a Jesús diciendo: «Este es mi hijo, el Amado, mi predilecto... Escúchenlo». Es como si dijera: Jesús es mi Palabra.  En efecto, Jesús es la Palabra de Dios. Hay quien dice y no hace. Jesús hace lo que dice. Jesús es la Palabra que vale la pena seguir. Mientras otras palabras tratan de vendernos algo, de conseguir nuestro voto, nuestro dinero, nuestro aplauso, nuestro reconocimiento...Jesús vino ofreciéndosenos gratuitamente para que tengamos Vida Eterna.  Jesús, la Palabra de Dios, a veces nos desconcierta porque nos habla de que carguemos con nuestra cruz. Jesús nos habla de que carguemos con nuestra cruz, porque el que ama de verdad sufre por el ama...

Domingo I de Cuaresma - Ciclo A (22 de febrero del 2026)

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Y después de ayunar cuarenta días sintió hambre.  El pueblo judío en el Antiguo Testamento necesitó cuarenta años para atravesar el desierto, donde superó muchas pruebas y tentaciones, lo que le sirvió para crecer como Pueblo de Dios e irse preparando para entrar en la Tierra Prometida. Jesús pasó cuarenta días en el desierto ayunando y orando para comenzar su vida pública predicando el Reino de Dios. También nosotros tenemos esta cuaresma, cuarenta días, para volver a examinarnos ante Padre Dios si queremos ser y si somos el tipo de cristianos que Dios quiere que seamos y llegar convertidos a la Pascua de Resurrección.   Jesús sintió hambre y el tentador le anima a que haga un milagro convirtiendo las piedras en pan. Pero Jesús rechaza la tentación y le contesta: no sólo de pan vive el hombre. Está claro que necesitamos tener cosas; pero eso no basta. Podemos tener el estómago satisfecho y llena la cartera, y sin embargo tener el corazón hambriento y vacío. Los deseos de...

Esquema de cantos - Miércoles de ceniza (18 de febrero de 2026)

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  Miércoles de Ceniza: una invitación a la coherencia y la conversión El Miércoles de Ceniza inaugura el tiempo de Cuaresma, un período privilegiado en la vida cristiana orientado hacia la Pascua. Con la imposición de la ceniza comienza un camino de preparación espiritual que no se reduce a una tradición cultural, sino que expresa una verdad profunda: nuestra condición frágil, limitada y necesitada de Dios. “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás” no es una frase fatalista, sino una invitación a vivir con humildad, conciencia y sentido trascendente. La liturgia de este día pone en el centro el llamado a la conversión. Escuchar la Palabra de Dios nos confronta con nuestra propia incoherencia y nos anima a revisar la autenticidad de nuestra fe. El Evangelio advierte con claridad sobre el peligro de practicar la religión como espectáculo: la oración, el ayuno o la limosna pierden su sentido cuando se realizan para obtener reconocimiento. Dios, que “ve en lo secreto”, espera una t...

Domingo VI del Tiempo ordinario. Ciclo A (15 de febrero de 2026)

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“ No he venido a abolir, sino a dar plenitud. ” El evangelio de hoy nos sitúa en el corazón del Sermón de la Montaña: las antítesis, donde Jesús no elimina la Ley, sino que la lleva a su plenitud. No se trata de cumplir normas de manera más estricta, sino de vivir una justicia más honda, nacida del corazón y orientada al amor. Jesús va más allá del “no matarás” y nos enfrenta a la raíz de la violencia: la ira, el desprecio y la ruptura con el hermano. Amplía el “no cometerás adulterio” hasta purificar la mirada y el deseo, defendiendo la dignidad de la persona, especialmente de la mujer, frente a toda forma de instrumentalización. Cuestiona el divorcio cuando es expresión de la ley del más fuerte y denuncia toda ruptura del amor que humilla y degrada. Y finalmente, nos invita a una verdad tan transparente que no necesite juramentos: que nuestro “sí” sea sí y nuestro “no” sea no. La justicia del Reino no consiste en legalismos ni en una moral de mínimos, sino en una radicalidad evangéli...