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Solemnidad de la Anunciación del Señor

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Hágase en mi según tu palabra Lucas es un artista en el arte descriptivo de lo que pudo ser aquel encuentro silencioso entre Dios y una muchacha orante, confiada. ¡Qué bien hilvana textos, qué bello tejido nos muestra en aquella anunciación llena de recato, encanto y silencio interior! Fra Angelico ha contribuido tanto o más que Lucas a ayudarnos a imaginar aquel encuentro entre María y el ángel Gabriel, que significa en hebreo “Dios es mi fortaleza”. La sorpresa de María tuvo que ser enorme. ¡Como para no sorprenderse; ella es sincera: no ha conocido varón! Pero Dios actúa más allá de nuestras ignorancias, dudas y sorpresas. Sorprenderse, asombrarse, es comenzar a entender, decía Ortega y Gasset. Y María comenzó a entender… y quizá comprendió que desde ese momento, “la cosa, que empezó en Galiliea”, no iba a ser fácil para ella. Gusto de citar a M. Legaut cuando dice en una de sus meditaciones: Lo esencial no se enseña. Se revela a cada uno en lo íntimo, como una anunciación que la es...

Domingo V de Cuaresma - Ciclo A (22 de marzo de 2026)

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 Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.  Ante los sufrimientos que hay en el mundo podemos preguntarnos por qué sufrimos. Sufrimos porque luchamos para conseguir algo que valga la pena y eso lleva consigo muchos sacrificios. Por eso, se dice que lo que vale mucho, mucho cuesta. Otras veces son nuestros errores, nuestros vicios y pecados los que, a la corta o a la larga, nos hacen sufrir a nosotros o a los demás. Y así, por ejemplo, ¡cuánto sufrimiento puede causar el tabaco, y no digamos el alcohol y otras drogas! ¡Cuánto sufrimiento puede causar la injusticia, la opresión, el desprecio, la calumnia, la murmuración…! Pero lo que más nos hace sufrir es la enfermedad incurable y la muerte.  Ante la muerte podemos preguntamos ¿por qué Dios, siendo tan poderoso y bueno, no la impide? Esta pregunta es parecida a la que se hicieron los judíos cuando Jesús se hallaba ante la tumba de su amigo Lázaro. Se preguntaban: ¿Y uno que le ha abie...

Esquema de cantos - Solemnidad de San José

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 "José, un hombre justo y de profunda fe" La figura de José emerge como la de un creyente auténtico, arraigado en la tradición de su pueblo y, al mismo tiempo, abierto con radical confianza a la novedad de Dios. Su identidad como descendiente de David y de Abraham no es un simple dato genealógico, sino una clave para comprender el lugar que ocupa en la historia de la salvación: en él confluyen la promesa mesiánica y la fe que sabe sostenerse incluso cuando todo parece contradecirla. El episodio que la tradición conoce como la Anunciación de José revela un itinerario interior marcado por la incertidumbre y la escucha. En medio de su desconcierto, Dios le habla en sueños, como tantas veces en la historia bíblica, y transforma su inquietud en paz. José no recibe una explicación detallada, sino una invitación a confiar: el niño que nacerá es obra del Espíritu y será salvación para todos. Ante ello, su respuesta no es discursiva ni espectacular; es una decisión concreta de permane...

Domingo IV de Cuaresma - Ciclo A (15 de marzo de 2026)

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 Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.  ¡Qué importante es la luz! Gracias a la luz, cada mañana, al despertar, podemos ver las plantas, las flores, los rostros de los seres queridos y todo lo que nos rodea. El Evangelio de hoy nos habla de un ciego de nacimiento que gracias a Jesús pudo ver la luz, el color, la maravilla del paisaje y la presencia de cosas de las que antes no tenía ni idea. Hay muchas clases de ciegos. Sobre ellos nos llama la atención la palabra de Dios.  Son ciegos los que se dejan llevar por las apariencias. Las apariencias engañan. Es en el corazón donde se fabrican las buenas o malas acciones. Dios se fija en el corazón, porque el corazón es lo que importa. Son ciegos los que no se fían de la palabra de Dios.  Son ciegos los que se creen superiores a los demás. No pueden aceptar la verdad que viene de los labios de los que marginamos. Les ciega el orgullo, el egoísmo y la soberbia.  Son ciegos los que no quieren ver. Hay un dicho que ...

Domingo III de Cuaresma - Ciclo A (8 de marzo de 2026)

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El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed.  En los tiempos modernos hay muchos adelantos y el nivel de vida ha mejorado muchísimo. Sin embargo, no somos felices a pesar de tanto adelanto y de tanto consumismo. La felicidad es el agua viva de la que nos habla el Evangelio de hoy. La verdad es que todas las personas tenemos sed de felicidad, y se puede ver en los ojos de todo ser humano. La podemos ver en los ojos de las personas de todas las razas, en las miradas de los niños, de los jóvenes, de los ancianos, de la mujer enamorada, de las madres... La felicidad la buscan todas las personas sean de la condición que sean. Por conseguir felicidad se cometen todos los crímenes, se pelea en todas las guerras. Por conseguir felicidad se aman y se odian todos los seres humanos.  Todo lo que hacemos, aunque sea pecando, es en busca de la felicidad. Pero cuando pecamos, buscamos la felicidad donde no está. ¿Dónde encontrar la felicidad? Sólo la encontraremos en Dios. El c...

Domingo II de Cuaresma - Ciclo A (1 de marzo de 2026)

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 Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo.  Estamos bombardeados de palabras. Unos nos dicen una cosa, otros nos dicen otra. Unos defienden su verdad con uñas y dientes, otros los contario. ¿A quién creer? ¿A quién hacer caso? Padre Dios, cuando quiso darnos a entender cuánto nos quiere, nos presentó a Jesús diciendo: «Este es mi hijo, el Amado, mi predilecto... Escúchenlo». Es como si dijera: Jesús es mi Palabra.  En efecto, Jesús es la Palabra de Dios. Hay quien dice y no hace. Jesús hace lo que dice. Jesús es la Palabra que vale la pena seguir. Mientras otras palabras tratan de vendernos algo, de conseguir nuestro voto, nuestro dinero, nuestro aplauso, nuestro reconocimiento...Jesús vino ofreciéndosenos gratuitamente para que tengamos Vida Eterna.  Jesús, la Palabra de Dios, a veces nos desconcierta porque nos habla de que carguemos con nuestra cruz. Jesús nos habla de que carguemos con nuestra cruz, porque el que ama de verdad sufre por el ama...

Domingo I de Cuaresma - Ciclo A (22 de febrero del 2026)

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Y después de ayunar cuarenta días sintió hambre.  El pueblo judío en el Antiguo Testamento necesitó cuarenta años para atravesar el desierto, donde superó muchas pruebas y tentaciones, lo que le sirvió para crecer como Pueblo de Dios e irse preparando para entrar en la Tierra Prometida. Jesús pasó cuarenta días en el desierto ayunando y orando para comenzar su vida pública predicando el Reino de Dios. También nosotros tenemos esta cuaresma, cuarenta días, para volver a examinarnos ante Padre Dios si queremos ser y si somos el tipo de cristianos que Dios quiere que seamos y llegar convertidos a la Pascua de Resurrección.   Jesús sintió hambre y el tentador le anima a que haga un milagro convirtiendo las piedras en pan. Pero Jesús rechaza la tentación y le contesta: no sólo de pan vive el hombre. Está claro que necesitamos tener cosas; pero eso no basta. Podemos tener el estómago satisfecho y llena la cartera, y sin embargo tener el corazón hambriento y vacío. Los deseos de...