Final/Salida/Envío

Este canto no forma parte de la tradición de la Iglesia, pero es muy querido en las comunidades de nuestro continente, generalmente con un sentido mariano (dedicado a la Virgen María), de acción de gracias (por la liturgia vivida o por la vida) o de misión (ya que al salir de la misa volvemos a retomar nuestro compromiso por el Reino). Tiene sentido sólo si es un canto con la asamblea presente. El animador debe motivarla a permanecer en la iglesia. Si se está disolviendo, más vale acompañar el momento con música instrumental.

El Misal no hace referencia a ningún canto en el Rito de despedida aunque suele ser bastante habitual que nos despidamos con algún canto. Ahora bien, conviene tener en cuenta las siguientes observaciones:

Si se hace un canto de despedida, para favorecer la participación del pueblo éste debería iniciarse cuando el sacerdote está todavía en el ambón. El sacerdote lo canta junto con la asamblea. Antes de que termine el canto, el sacerdote inicia la veneración del altar y la salida mientras la asamblea continúa cantando hasta que el sacerdote regresa a la sacristía.

Una vez que el sacerdote se ha retirado a la sacristía ya no es necesario cantar puesto que se está disolviendo ordenadamente la asamblea. No es un momento procesional ni forma parte ya de ningún rito por lo que litúrgicamente no tiene sentido cantar mientras la asamblea se disuelve y sale del templo. Tampoco es un momento para el alborozo con el que a veces parece que tenemos que terminar la Eucaristía. Los saludos, las conversaciones, el aperitivo… tienen que hacerse fuera del templo, que es lugar de oración.

Lista de canciones:


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