Entrada

El Canto de entrada forma parte de los llamados “Cantos procesionales”, que son aquellos que acompañan una acción, un movimiento. No son cantos rituales, sino que surgen de un gesto ritual al que acompañan. En la Celebración eucarística hay tres cantos procesionales: el de entrada, el de presentación de los dones y el de comunión.

Acompaña la apertura de la celebración. Convida a la asamblea a entrar en la acción común y la dispone a la alabanza. La música y las palabras crean el ambiente espiritual propicio que ayuda a los participantes a entrar en comunión con el misterio del tiempo, del día o de la fiesta que se celebra. En una misa más festiva, acompaña el ingreso en procesión del sacerdote que preside y de los demás ministros y acólitos. Puede ser un canto entonado por todos juntos, o un diálogo entre el coro y la asamblea.

  • Ha de ser un canto consistente, que tenga la suficiente entidad y duración como para cohesionar a la asamblea sin, por otra parte, llegar a cansarla. Ha de ser un canto lo bastante largo como para que puedan tener los que cantan la sensación de estar haciendo algo juntos.
  • Ha de ser un canto suficientemente sencillo y conocido para que pueda cantarlo la asamblea sin miedo y con entusiasmo.
  • Ha de ser un canto que dé el tono y colorido litúrgico del misterio o del tiempo que se celebra, que revele desde el comienzo su contenido.
  • Su tesitura ha de ser media para que lleguen todas las voces de la asamblea; los extremos harán que unos no lleguen y otros se ahoguen.
  • La tonalidad del canto ha de ser preferentemente en “modo mayor”.
  • El ritmo ha de ser fundamentalmente binario dando preferencia a las subdivisiones binarias para que ayuden a expresar el sentido de la marcha y de la procesión.
  • La melodía ha de ser a una voz para el pueblo. Si hay coral, ésta puede embellecer el canto del pueblo con las voces, pero nunca tapándola o sustituyéndola.​

Lista de canciones:

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